El sexo programado: pasión con cita previa
Dicen que el sexo espontáneo es el mejor. Que tiene magia, chispa y ese toque de locura que lo hace inolvidable. Claro, eso era fácil cuando el deseo coincidía con el tiempo libre y la energía.
Con el ritmo de vida actual, muchas parejas descubren una verdad liberadora: si no lo programas, no pasa. Así nace el sexo programado, y lejos de ser aburrido, puede ser la clave para mantener la pasión y reconectar con tu pareja.
Adiós a la espontaneidad (y no pasa nada)
Programar el sexo suena poco romántico, casi administrativo, tipo “martes, 22:30, después de la serie”. Pero seamos sinceras: si esperamos a que coincidan humor, deseo y silencio en casa… probablemente llegue antes el fin del mundo.
Ponerlo en la agenda no mata la pasión, la organiza. Y cuando llega el momento, el cuerpo ya está en modo “placer activado”. Además, es una forma de priorizar el sexo en pareja, algo que todas sabemos que se merece su espacio.
Beneficios del sexo programado (más de los que imaginas)
Anticipación = excitación. Saber que el viernes toca cita íntima hace que el deseo se active antes.
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Menos frustración. Evita los “hoy no puedo” y los “mañana seguro”.
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Mejor conexión emocional. Es tiempo exclusivo para disfrutar sin distracciones.
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Más calidad. Puedes preparar el ambiente, la música, un buen vino.
Cómo hacerlo sin que parezca una reunión de trabajo
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No digas “hay que programar sexo”, di “el viernes tenemos nuestra cita secreta”.
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Añade un toque sensual: una ducha juntos, un aceite de masaje o un juguete nuevo.
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Cambia de escenario: la cama está bien, pero el sofá o la ducha también tienen su encanto.
Conclusión: planificar el placer es cuidarlo
El sexo programado no es aburrido, es una forma consciente de mantener viva la pasión en pareja. No se trata de perder la chispa, sino de crear las condiciones para que vuelva a encenderse una y otra vez.
Así que la próxima vez que abras tu agenda, entre “supermercado” y “dentista”, añade una nota secreta:
“Super cita (prohibido cancelar)”
Porque planificar el placer también es una forma de amarse.